¿Yo primero?

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Quizás has escuchado o leído en algún lugar que para poder acompañar y apoyar a los demás a tu al rededor necesitas estar bien tu primero. Igual de probable es que inmediatamente después de escucharlo hayas pensado ¿y cómo voy a hacer eso?

Tal vez has leído algunos tips (parecidos a los que irás encontrando por aquí, o tal vez muy distintos) pero a la hora de ponerlos en práctica te ataca la culpa, la falta de tiempo, no les ves mucho sentido o bien solo los lees y los dejas pasar.

Ir nosotras primero no es precisamente lo que aprendemos conforme crecemos. En el mejor de los casos aprendemos a vivir con libertad de decisión pero aún así resulta muy difícil ponernos primero sin sentir que caemos en un egoísmo extremo y entonces desechamos esa idea y continuamos con la tradición de servir.

No hay nada malo con ser útiles a los demás pero, ¿cuántas veces nos dejamos en segundo plano por servir a otros?

¿Cómo puede alguien que no se atiende a si mismo ser útil para los demás? Con esto no quiero decir que quien ayuda sin pensar en si mismo lo hace mal, se trata de que quien está bien consigo mismo y se toma el tiempo para cuidarse y cubrir sus necesidades podrá entonces ser mejor para ese otro a quien quiere acompañar.

Cuando hablamos de estar bien primero, antes que los hijos, la pareja, los amigos o el trabajo, no significa que los dejaremos solos o de lado porque es sano tener un tiempo para nosotras. Significa más bien que tomaremos el tiempo que podamos, día a día, para atender el cómo nos sentimos.

Pensar en nosotras primero es útil ya que poco a poco se vuelve un hábito y vamos aprendiendo a identificar por qué nos sentimos mal de repente o qué actividades nos pueden ayudar a reconectar con lo que nos hace felices.

Al igual que el tiempo que damos a los demás, el tiempo que nos damos a nosotras mismas se trata más bien de calidad y no de cantidad. Si somos nuestra prioridad los demás lo notan pues perciben nuestro amor propio. Cuando nos respetamos a nosotras mismas a los demás no les queda más opción que respetarnos también.

Se trata de hacer pequeños cambios día a día para que a largo plazo cambie la forma en que nos sentimos con nosotras mismas. Algo así como regar una planta a diario, no es necesario inundarla ni estarla contemplando todo el día, solo es cuestión de darle un poquito de atención y echar poca agua, día a día.

*ilustración de pinterest

4 Comments

  1. Da gusto leer las recomendaciones, reflexiones y análisis que haces. Ya llevo conociéndote un buen ratote y he visto esas transformaciones en ti, así que ¡qué mejor persona para escribir sobre esto! Espero que las personas que lo lean, lo tomen en cuenta, ya que de verdad es FUNDAMENTAL estar bien contigo misma para que todo lo demás fluya. Buenas vibras a este blog y abrazos pa ti

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  2. Me gustó mucho Anais porque justo en este momento de mi vida me estoy dando prioridad para después poder estar mejor con los demás. Un ejemplo que podría mencionar es como cuando vas en un avión y te explican que si se llegaran a ocupar las máscaras de oxígeno, te comentan que primero la uses tú y ya después puedes ayudar a tu acompañante. Es lo mismo de que la prioridad eres tú y con tu estabilidad puedas ayudar.

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