Expectativa vs. Realidad

expectation

¿Les ha pasado que quieren algo con muchas ganas pero lo que consiguen no se parece tanto a lo que ustedes se imaginaban? Comunmente tenemos expectativas muy altas, sobre todo cuando se trata de nosotras mismas. Aunque deberían ayudarnos a superar obstáculos y alcanzar una vida más armónica y feliz muchas veces pasa todo lo contrario.

Las metas que establecemos van cambiando dependiendo el punto en que nos encontramos en nuestras vidas. A veces tenemos que regresar a los sueños que tuvimos como niñas porque continúan como una idea que no se va de nuestra mente

A veces nos trazamos metas ambiciosas e irrealizables (al menos a corto plazo) y al no aclanzarlas nos frustramos o muchas veces no llegamos a no alcanzarlas porque tiramos la toalla mucho antes del final, ya que la realidad nos da un golpe directo y nos hace abandonar nuestros sueños.

Debemos saber que la búsqueda de ciertos resultados va a traer un estrés extra a nuestras vidas y que es mucho más fácil lograr lo que queremos si “desmenuzamos” nuestras metas a pequeños pasos diarios, ir poco a poco.

El fracaso es parte del camino al éxito y eso no es una frase motivacional ni mucho menos, es la realidad. Fracasando aprendemos, la vida es un constante intento: ensayo y error. Después de “equivocarnos” hay que corregir lo que podamos, dejar la culpa de lado y continuar en nuestra búsqueda.

De igual manera hay que buscar, dentro de lo posible, evitar las comparaciones. Siempre habrá personas mejores y peores que nosotros para determinada tarea. Medir nuestros éxitos en base a una comparación solo terminará por lastimarnos y activando una sensación de que nada de lo que hacemos es suficiente.

Así como ajustamos nuestras metas y aterrizamos nuestras expectativas a la realidad deberemos respetar cuando la gente a nuestro alrededor no está en nuestra misma sintonía. Se vale que nos digan que no e incluso es parte de una relación sana que otra persona pueda establecer límites y hacerlos respetar.

La teoría nos dice que si las metas que nos ponemos son lo suficientemente específicas, realistas y medibles es más probable que las llevemos a cabo, sobretodo si determinamos un tiempo para hacerlo. Como recomendación trabaja día a día por alcanzar objetivos pequeños que sumados te lleven a alcanzar un gran sueño y en el camino trata de respetar los esfuerzos de los demás por alcanzar los suyos.

*ilustración de Christian Schloe

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